LA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD DE
PRENSA HOY 3 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LA LIBERTAD DE
EXPRESIÓN DEMANDA CELERIDAD EN INVESTIGACIONES DE
PERIODISTAS AMENAZADOS, SECUESTRADOS, ASESINADOS
Mayo 3 de 2001
Hoy se celebra el Día Internacional de la
Libertad de Expresión, conmemoración que en Colombia está
enmarcada por las continuas amenazas y hechos que cada vez
en mayor medida ponen en riesgo la vida de los periodistas y
la Libertad de Prensa.
La Fundación para la Libertad de Prensa condena y denuncia
la situación de la prensa en Colombia. El hostigamiento, el
secuestro, las amenazas y los asesinatos contra los
periodistas y los defensores de la Libertad de Expresión en
el país, se constituyen en un peligroso atropello contra el
Derecho a la Información, la dignidad e integridad física
de estas personas y el deterioro de la Democracia y el
estado de derecho de Colombia.
"La libertad de expresión constituye la piedra angular
del sistema democrático y los profesionales de la
comunicación ocupan un papel especial en la promoción del
debate público y el libre intercambio de ideas"
(Manual profesional de la comunicación). Por lo tanto, los
asesinatos, las intimidaciones y los hostigamientos, no sólo
representan amenazas contra éste sector de personas de
nuestra sociedad sino que, como lo ha señalado la Corte
Constitucional, "cuando se restringe ilegalmente la
libertad de expresión de un individuo, no sólo es el
derecho de ese individuo el que está siendo violado, sino
también el derecho de todos a recibir informaciones e
ideas" .
Según afirma la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (1999),
Colombia es el país que ha vivido el conflicto armado más
largo de la historia en el continente americano;
padece los peores índices de violencia y, sin embargo, 98%
de los delitos quedan impunes. Además De igual forma es el
país que ha persistido durante 20 años en formar parte de
la lista de los países del mundo como el lugar más
peligroso para el ejercicio del periodismo. Gris privilegio
junto con países como Rwanda, Chechenia, Nigeria,
Yugoslavia, Argelia, Liberia y Sierra Leona, este mismo
informe señala que, "la creciente violencia que se ha
desencadenado en Colombia, ha traído como consecuencia el
deterioro de la seguridad de los profesionales de la
comunicación y, por ende, de la libertad de prensa".
Como lo expresa este documento, no deja de ser menos
preocupante que "el Estado ha participado en graves
hechos de violencia respecto de civiles y de presuntos
terroristas o simpatizantes, a través de sus fuerzas de
seguridad. Adicionalmente, estas han estado, en ocasiones,
vinculadas a grupos paramilitares en la realización de
masacres, ejecuciones, desapariciones forzadas y
amedrantamientos. Es importante, así mismo, señalar que
fuerzas de la guerrilla y el paramilitarismo han estado
involucradas en violaciones
sistemáticas a los Derechos Humanos y al Derecho
Internacional Humanitario, acciones que incluyen el
secuestro, los ataques indiscriminados a la población
civil, entre otros" , haciendo que el ejercicio del
periodismo en Colombia represente una actividad de alto
riesgo.
Entre 1977 y
2001 han sido asesinados 167 periodistas, según cifras que
maneja la Fundación para la Libertad de Prensa. Si se tiene
en cuenta que la década del 80 tiene la curva más alta por
el terrorismo ejercido por los carteles del narcotráfico,
al hacer la comparación con 1997 cuando fueron asesinados
cinco periodistas y seis en 1998, resulta alarmante ver cómo
en los dos últimos años, entre enero de 1999 y diciembre
20 de 2000, en Colombia, fueron asesinados 19 periodistas.
Los periodistas colombianos enfrentan esta situación de
riesgo, en el momento de emitir sus informaciones,
especialmente cuando se trata de informar sobre hechos
violentos y actos de corrupción.
En promedio,
cada año son asesinados siete periodistas, y los ataques se
intensifican en contra de quienes han demostrado un
compromiso con la verdad y una actitud de constante denuncia
hacia la violación de los Derechos Humanos en el país.
"La crisis de la libertad de expresión en Colombia, se
expresa no sólo por el aumento de los asesinatos de
periodistas cada año, sino porque los exilios forzados, los
secuestros, las amenazas de muerte, los
ataques a vehículos de la prensa y los accidentes
comenzaron a multiplicarse dramáticamente entre 1999 y lo
que va del 2001, de la misma forma en que se
recrudeció el conflicto armado en el país", como lo
señala en su documento la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos.
Las estadísticas de periodistas víctimas de estos ataques
son innumerables. Además, estas agresiones y amenazas han
traído como consecuencia el deterioro de la información,
ya que está sometida a una nueva guerra: la de la
desinformación con pérdida de neutralidad e independencia.
Es preocupante,
que el CPJ (Comité para la Protección de los
Periodistas de New York) calificó a Carlos Castaño como
uno de los diez enemigos más grandes de la prensa en el
mundo y de los medios de información nacionales.
La FLIP demanda de los organismos del Estado una mayor
celeridad en los resultados de sus rigurosos análisis para
que se establezcan las causas que han originado el asesinato
de los periodistas, los intereses que se esconden detrás de
los mismos, se esclarezca quienes son los actores materiales
e intelectuales y la relación existente entre el ejercicio
del periodismo con la agresión de que fueron objeto al
momento de su muerte.
Hoy en el Día Internacional de la Libertad de Expresión,
la FLIP registra y se solidariza con los familiares, viudas,
huérfanos y amigos de los periodistas asesinados entre 1977
hasta la fecha y espera que los organismos investigativos
puedan ofrecer, prontamente, claridad sobre los móviles de
estas acciones criminales. Como lo afirma la Guía para la
Defensa de la Libertad de Expresión, es fundamental tener
en cuenta que “el derecho a la información, a la libre
expresión y a la critica, es una de las libertades de todo
ser humano. De este derecho que tiene el público de conocer
los hechos y las opiniones procede el junto de los deberes y
derechos de los periodistas”
Soñamos con un país en el que la gente tenga derecho a
expresarse no sólo en los medios de comunicación, sino
también en ellos y a través de ellos.